Juego con la incertidumbre de los aires,
de los vientos,
de las brisas
que me esquivan de sus besos.
Juego con un cielo solo mío
de nubes grises de preguntas
y arco iris de respuestas
con colores sin misterios.
Me encandilan las verdades
que alguna vez he sospechado
como chispas caprichosas
que me ciegan sentimientos,
sin razones, con recuerdos,
con olvidos,
con los fantasmas de las musas
de los patios más oscuros,
del jardín más solitario
en el terreno mas sombrío de mi cuerpo.
Juego con palabras
que se pierden en el tiempo,
y que tristemente asoman
mudas, caprichosas, con olores a mentiras
y verdades que se esconden.
Juego sin saber que del futuro
beberé de los olvidos,
como las rosas beben de la lluvia
y estaré tratando en vano
de recordar lo que no quiero.
Porque juego a ser la imagen
que reflejan los espejos
y me río de mí mismo
y de espanto lloro
ante la incertidumbre de ese sueño.
Juego a crear lo mas sublime de mi juego,
simulando creer que lo que quiero
se me escapa de las manos
cuando veo desde adentro
lo escondido de mi alma
simulando ser lo que yo quiero.
Juego sabiendo que es un juego
sin saberme perdedor
ni ganador
y tal vez
esta soberbia
me someta tristemente hacia mi ego.
Que las brisas,
que los cielos,
las palabras de los sabios,
la tierra, las estrellas
que ven todo lo que siento
me liberen del olvido
de mí mismo
y me recuerden simplemente
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