Acaso el grito distante del
ángel que me mira,
no sea otra mirada que la
mía.
Acaso el destello de un
recuerdo, en un instante me adivina,
y ese instante sea al fin
el motivo de mi vida.
No me resigno a no
buscarte, pero acaso la ilusión
me haga creer que soy yo
quien te busca,
cuando tu luz es al fin la búsqueda
primaria.
Siento que te ríes de mis
culpas y de todas mis tristezas,
ojala pueda encontrarme al
fin en tu mirada
y veremos si es el dolor de
mi alma entristecida
o el amor inconcebible el
que domina.

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