UN REFUGIO


Hay un refugio de colchas, de sábanas, de lluvias,
hay refugios de humedad, de arena, de olas,
otros son montañas y otros son de pampas y de valles.
Hay refugios en donde la memoria es como un río,
donde la esperanza es como un alba colorida,
donde el deseo es el instante mas sublime,
como el instante antes del beso, inolvidable.
Hay otros refugios que tienen gustos rancios,
donde duelen los recuerdos,
donde la memoria se hizo herida,
como una cueva en la que nos acechan los insectos
y no permitimos ni la luna y las estrellas solo miran,
en donde cualquier sombra, o la nuestra,
es el verdugo vigilante que amenaza,
nos subleva y paraliza.
Hay un refugio también que huele a tierra,
a nube, a niebla,
que canta en el silencio,
que brota como una diminuta gota de humedad,
como el rocío que brota de la piel,
como una intuición como de magia,
como las cartas que tiradas al azar
no son azar sino un camino.
Hay un refugio tan presente, escurridizo,
tan dispuesto y escondido,
tan intimo, invisible,
tan nuestro, tan esquivo,
y no hay otro, es siempre el mismo,
es nosotros. Es uno mismo.


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