Hablar como diciendo una poesía
Mirar como si un asombro nos mirara
Oler como si el aroma fuera una caricia
Tocar como si el terciopelo nos besara
Morir de amor de vez en cuando
Abrazar la tristeza para que nos inspire melodías
Recurrir a la sombra para salirnos renovados
Temer al olvido y enaltecer la memoria de los días
Renunciar a los votos de miseria
Firmar contratos con el alma iluminada
Pensar sin pensar las consecuencias
Y confiar tanto hasta no tener que esperar nada
Ser verdaderamente ingenuos
Y que el juicio siempre nos asemeje a alguna trampa
Para saltear la trampa sembrar piedras para que crezcan mandarinas
Y comer enteras sus semillas y hacer dulces con la cáscara
Después saborear una manzana
Hacer las pases con una lombriz o una serpiente
Inventar un conjuro para que de la higuera nazcan flores
Y mirar por un espejo como vuelan los dragones
Crear una maquina del tiempo
Pero no para viajar hacia al pasado
Sino traer desde el futuro
A ese yo esplendoroso que hoy tenemos olvidado
Recordar entonces el futuro
Para estar hoy mas que presentes
Escuchar la voz del universo
Que sol a sol en el pecho se derrama
Seguir jugando sabiendo de este juego
Descubrir las reglas para romperlas con un beso
Bajar de la cruz a un Jesús crucificado
Y resucitarlo en los ojos de aquel que has lastimado
Finalmente abrazar al árbol enraizado
Y escuchar de su historia y de su infancia
Convertir sus retoños en las ramas de una hamaca
Y hamacarse hasta que el amor lo envuelva todo
Y conjurarlo para siempre entre las manos.

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