DESTINO

-Entonces ¿que me dices?

-No puedo decir, no conozco las palabras que lo digan.

-Entonces ¿como haces?

-No puedo hacer,  solo deseo.

-Eso debe ser terrible!

-No se que es terrible, lo que deseo se hace.

-¿Nunca tienes sed?

-Solo cuando deseo tener sed.

-¿Y como concibes querer tener sed si nunca tuviste sed?

-Yo no concibo nada, ya todo esta concebido.

-Me confundes!

-Soy solo el destino.

-Eres la muerte!

-Y soy la vida, que mas da.

-¿Eres un ángel?

-No se que es un ángel.

-Eres un demonio!

-No comprendo porque insistes en juzgarme.

-¿No te das cuenta cuanta incomprensión, cuanta injusticia has traído?

-¿A quien le hablas?

-A ti, infame, eres la prisionera de los hombres.

-¿Sabes cuanta vida habita y muere y nace en tu cuerpo? ¿Eres tu su prisionero?

-No se de que me hablas, ni que tiene que ver con lo que te estoy diciendo, no te evadas.

-No me evado, simplemente estoy contestando a tus inútiles acusaciones.

-Pues si, te acuso cruel destino.

-¿No amas la naturaleza?

-Amo la vida!

-Para amar la vida tienes que abrazarme.

-Tu eres la muerte!

-Soy el destino.

-¿No es acaso lo mismo?

-La muerte no existe para mi, y si tu lo quisieras, para ti tampoco.

-Que dices? Eso es locura!

-Soy el destino, ámame!

-Te desprecio!

-Yo te amo.

-¿Por qué sufro?

-Porque no me amas.

-¿Si te amo dejaría de sufrir?

-Debes amarme porque debes amar la vida.

-Tu no eres la vida!

-No, soy el destino, vivo mas allá de la vida o la muerte, del bien o del mal, de las injusticias o las alegrías.

-Eres infame!

-Ámame.

-No puedo amarte.

-Entonces nunca te amaras.

-¿Para que quisiera amarme?

-Para que olvides la ilusión de este dialogo.

-No entiendo lo que dices.

-Soy solo el destino.

-Ya me lo dijiste.

-Pero no comprendes.

-No se que quieres que comprenda.

-Que soy tu destino.

-¿Me podrías revelar el futuro?

-Podría.

-¿Y cual es mi destino?

-Yo.

-Eso no me dice nada!

-Ámame.

-No te conozco.

-Pero yo si te conozco, hasta tus cabellos están contados.

-Me confundes.

-Solo ámame.

-¿Como hacerlo? me confundes, ¿porque debería amarte?

-Ya te dije, para amar la vida.

-¿No es que no te importa la vida?

-Pero a ti si debería importarte, tu me lo dijiste, así que ámame.

-Cuanto mas insistas mas me desistiré.

-No puedo obligarte, pero te estoy dando una gran oportunidad.

-¿Para que quiero una oportunidad? ¿no es que tu eres el destino? ¿no sabes todo acaso? ¿acaso ya no sabes lo que pasara conmigo? ¿acaso no sabes si te amare o te rechazaré?

-Tu también lo sabes, me amaras.

-Me quieres engañar.

-No se que es eso, soy solo el destino.

-¿Como podría amarte?

-Ya te lo dije, ama tu vida.

-Mi vida esta llena de…

-No importa de que esta llena o vacía, ámame.

-No puedo.

-Se como un niño.

-Soy un hombre.

-Ámame como un niño y como un hombre y como una mujer, como tu quieras, incluso hasta puedes fingir amarme.

-¿Eres sádica?

-Soy el destino.

-Podría engañarte entonces y decirte que te amo.

-¿Te amas?

-Dijiste que te ame a ti.

-Debes amarte a ti primero.

-Me engañas otra vez!

-No puedo engañar, soy el destino.

-Ya me lo dijiste muchas veces.

-Pero no entiendes.

-Si entiendo, dices que eres el destino, ¿o eres mi destino?

-Como tu quieras, soy el destino y tu destino.

-A mi me pareces una loca!

-Ámame.

-Bien, fingiré que te amo.

-Bien, ¿te amas?

-Primero me decis que te ame, ¿y ahora quieres que me ame?

-No podrás amarme si no te amas.

-¿Y para que quisiera amarte?

-Para ser mas bella.

-Eres arrogante!

-No comprendes, si me amas, si te amas, yo seré mas hermosa.

-¿Y que ganas con ello? eres egoísta.

-No comprendes, soy el destino, ámame.

-Te amo.

-Amate.

-Me amo.

-No puedes mentirte a ti mismo, sabes que eso es imposible.

-Tu eres imposible.

-No me importa ser lo posible y lo imposible, soy solo el destino, ámame.

-Te dije que te amo.

-Debes honrarte para amarme.

-Me sigues confundiendo.

-Ámate, hónrate, honrame y ámame.

-Ahora me pides muchas cosas.

-Tienes razón, solo ámame, pero te digo esto tal vez para que no te sea tan difícil la simpleza de amarme.

-No eres simple, me confundes.

-Tu te confundes, dudas, yo solo quiero que me ames.

-¿Y si te amo que pasa?

-Nada, seguiré siendo tu destino.

-Alejate de mi!

-Es imposible, soy tu destino.

-¿Entonces es verdad? ¿Tengo que amarte?


-Ya me amas, no lo sabes.

Foto de Kiyo Murakami

No hay comentarios:

Publicar un comentario