Había una lluvia al
otro lado de la ventana,
había un viento que se
filtraba silbando memorias del pasado,
había un canto de
lluvia que cantaba niñez y sabia a pan casero,
había el calor de un
olor a leña en el fuego,
a kerosene ardiente en
una pieza
hoy tan pequeña pero
que nos era el mundo,
había una memoria tan
presente que era atemporal,
había una niñez tan
inocente, tan crédula, tan confiada,
había un jugar sin
pretender,
había un vivir sin querer
saber,
había un tiempo feliz
que siempre quiere volver,
y siempre vuelve un
poco
cuando hay una lluvia
tras de una ventana,
cuando hay un canto de
viento,
cuando hay como calor
con olor a leña…
y hay este niño,
hay esta inocencia viviéndonos
que quiere volver,
volver a confiar en la
vida,
sin saber, sin
pretender,
esa inocencia a veces
esta aquí,
aferrándose a la mirada,
esa que mira la lluvia
cuando te vive el recuerdo.

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