Soy
de los que esperan, los que callan,
De
los que del silencio hacen guarida,
De
los que en la mente esconden los sentidos
Y
reemplazan el pensar por sentimientos.
De
los que guardan las historias
Que
no cuentan los que cuentan las historias en los libros.
Soy
de los que no le alcanza una mirada,
De
los que oyen y que dudan pero que desde la duda se construyen
Y
hacen de la duda un motor o una meta,
Y
en si misma, esa meta se cimienta
Cada,
y rara vez, que encuentra la certeza.
Soy
de los que aplauden nimiedades
A
los que bailan descalzos sin vergüenzas
A
los que brillan o se equivocan en las obras,
A
los que engañan con la magia, a los malabaristas.
Soy
de los que ríen por reír
Y
que el sol, en su esplendor, aún le asombra.
Soy
de los que aún mira la luna
Como
un dibujo misterioso
Que
cree en el embrujo de que tal vez no sea luna
Sino
un alma aún mas grande,
Con
un propósito insondable,
Tal
vez amante de la tierra o del hombre, del mar
o
la compañera eterna de un amor errante.
Soy
de los que creen que cada cosa es un milagro
Porque
cada cosa creada esta hecha de sueños
De
ideas, de proyectos y como estas, de estas manos.
Soy
de los que creen en la sustancia de Spinoza,
De
que cada cosa tiene lo divino,
El
universo, el insecto, una piedra, una hoja.
Soy
de los que figuran arquetipos, dioses y mitologías,
Y
que cada historia es un espejo, una llamada,
Un
surco que marca abismos y puentes a la vida.
Soy
de los que se abrazan y ennoblecen en el arte
Mas
que en cualquier altar superficial o el mas sagrado,
Porque
en la creación inspirada de las musas
Es
el hombre el que entrega cada vez su alma en sacrificio
Su
mundo, su inspiración, su vida,
Y
ante la mirada del mundo ostenta, mas alla de toda estética,
La
imperfección perfecta de mostrarse sublime, fugaz, desnudo.

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