Soñare la primavera como sueñan los insectos,
detrás del pétalo de la rosa rosa de este invierno,
dormiré como la mariposa que aún no es mariposa,
aunque la inquebrantable naturaleza a marcado su
destino,
quizá estaré regido por esa misma inquebrantable
fuerza
que hace a la mariposa mariposa,
aun cuando ésta no haya desplegado sus alas.
Adivinar sus colores tal vez será como adivinar mi
destino,
tan ajeno a mi como la certidumbre de un camino
que con las alas de los astros me rige y me ilumina.
Como el inquebrantable destino el insecto que
transformado volará,
volaré,
y ya no importará el camino,
ni el destino de lo que soy,
lo que soy ya está escrito en el gran libro,
en el mandala,
lo que haré con lo que soy será como la mariposa
elija batir en el vuelo
sus alas.

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