Digo
que el amor es como un fuego, una chispa, eso que nos ilumina, nos quema y
sustenta, es eso y mas, es todo lo que se dice que es el amor, sin embargo me
permito dudar, no de las definiciones, si no desde el lugar en el cual
definimos al amor, y así, esas definiciones estarán llena de ideales, de
poesía, de reencuentros, de sueños, de recuerdos, de prohibiciones y de
certezas.
Bien, todo eso para mi es como jugamos a entender el amor, y el amor
para mi es algo mucho mas grande. Para no hacerlo tan inabarcable, voy a
representarlo al revés, como lo mas pequeño.
El amor para mi es esa pequeña
parte que todo lo abarca, es esa Luz que de alguna manera nos permite percibir
la materia, hasta lo mas ínfimo, es esa Luz de la cual se compone cada parte de
nuestro ADN, y aun más, es esa luz que perciben la cámaras mágicas que pueden
fotografiar nuestro aura, nuestra energía, es esa luz que nos compone cada
parte del cuerpo y hasta mas allá de él.
Esa luz tiene la particular fuerza de
hacer que entre ondas o mecanismos que alguna vez intenté comprender y no pude,
pero que están demostrados, que se relacionan, que tienen memoria, que de
alguna manera es medible y a la vez inabarcable, que hacen que mis células se
reproduzcan y mueran y vuelvan a nacer miles de veces a lo largo de mi vida,
que hacen a mi cuerpo tener una vida que me es totalmente ajena pero innegable,
es ese “motor” al que yo llamo Amor.
Sin embargo estamos, a mi entender, en los últimos años en tiempos de
redefiniciones, de cambios de parámetros o paradigmas, y yo lo veo como si aún
estuviésemos definiendo el mundo cuando estábamos segurísimos de que la Tierra
era plana o que era el centro del universo, con lo cual era una definición
errada.
Ahora creo que estamos en una etapa de redefinir el amor, redefinir esa
voluntad que nos mueve, y hace que otras cosas aún mas grandes que nosotros se
muevan para que ello nos sustente.
Así como sorprendidos tuvimos que aceptar
que la visión de un mundo chato era solo una percepción equivocada de aquella realidad,
pero al creerla la hicimos convivir con nosotros, el paradigma de ese amor
“emocional” también debe cambiar, y también nos hemos condicionado por esa
realidad, creo que es una tarea noble el deber alejarnos del condicionamiento
impuesto, al mandato cultural, social, religioso, familiar que tantos dolores
causa en la medida que estos de alguna manera nos atormenten, aunque sin duda
ahí también radica la fuerza de ese amor, con todas las contras que pareciera
tener el amor en una sociedad de individuos educados para la “esclavitud del
corazon” al servicio de la “mente” o de la razón, es como si finalmente hoy el
corazón agotado de esas cadenas quiere finalmente decir que no es chato, que es
redondo, que lo abarca la infinitud de la circularidad, que no solo tiene esa
luz que todo lo compone, que nosotros no solo somos parte de esa infinitud, que
no solo ese amor inabarcable nos habita y sustenta, si no que podemos Ser ese
amor inabarcable, hasta donde los limites de nuestra conciencia nos permita
llegar y tener la valentía de ir aún mas allá, o que ese “mas allá” venga y nos
sorprenda encontrando ser mas luz, que no creo que sea otra cosa que reencontrarnos
todo el tiempo a nosotros mismos.
Esto no solo requiere de una valentía suprema, requiere de esa mas pequeña fuerza, de esa mas pequeña luz, de ese motor indefinible del que tenemos la gracia de traer quizá minimamente a la conciencia, y seguir reinventando y jugando a definir ese enorme sentir, que paradójicamente, es un amor indecible.
Esto no solo requiere de una valentía suprema, requiere de esa mas pequeña fuerza, de esa mas pequeña luz, de ese motor indefinible del que tenemos la gracia de traer quizá minimamente a la conciencia, y seguir reinventando y jugando a definir ese enorme sentir, que paradójicamente, es un amor indecible.

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