Si de refugios me bastase una
mirada para esconderme detrás de las pupilas
Porque lo que miro no me basta
y no se que me bastaría
después de andar vendando las ventanas
Quizá es que quiero esconder
mi alma y que no mires ni que mire
Y me atrapes o adivines en
cualquier paisaje que adivines y no sepa
Si de un fulguroso atronar de
fuegos y silencios
Si una llamarada me quema como
un grito propio y ancestral
Como si la luna me dijera que
no es luna y que eres mas vieja que la luna
Y que el sol ha despertado al
fin para encender estos ojos que apenas alcanzan a mirar
Bastarán las nieves de los
picos que disfrazados de arroyos
Vienen a saciar curiosidades a
los pies de un frio mar
Embebidos de vida ajena de
esperanzas de oraciones sin rezar
Morir la noche en los ojos
abiertos de quien mira sin estar
Sin percibir, sin soñar, sin
el néctar de la duda y la curiosidad
Sin el gatuno acecho de
perderlo todo por un saber instante
En donde quizá exista lo que
es para siempre o nunca mas.

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