TIENES EL ARTE


“Resulta que cuando soñaba estaba despierta, y cuando dormía me soñaba la vida.”

Se despertó con este pensamiento, con esta frase que la confundía, le molestaba, le era totalmente ajena y entrar a profundizar en dicho mensaje le resultaba incómodamente tentador.
Pero fue una sensación tan clara, tan contundente. La seguridad del sueño se había esfumado en la pesadez y el cansancio de la mañana sofocante y un calor que poco la dejaba descansar.
Rumiaba la frase, la repetía una y otra vez mentalmente para que no se le escapase en el cofre de sus grandes frases olvidadas, si bien tenía anotados los sueños mas significativos, había otros que apenas retenía en la memoria, pero que finalmente sucumbían al olvido.
Sin embargo mas que las imágenes, las formas que se veían como una bruma, con una extraña manifestación a veces tan alejada de un espacio o un tiempo definido, a pesar de que en la vigilia todo se percibía de esa manera, tenía esa seguridad incomoda, esa que le decía con total certeza que lo verdaderamente real era el mensaje, y era una voz que venía de las profundidades de sus sueños.
Pasaron varios días sin sueños importantes, en esos días la frase se le metía en momentos de silencio, no la había anotado en ningún lugar con la esperanza de que el olvido y su inconciente hagan el trabajo de dejar eso en los cuartos oscuros de su sombra, sin embargo la repetía en medio de lo cotidiano porque había un deseo de averiguar e indagar de que se trataba esa sensación.
Las preguntas surgían una y otra vez como rayos en una tormenta, sabía que de esos impulsos eléctricos se valía el cerebro para funcionar, y por una fracción de segundo esos relámpagos iluminaban un trocito de algo que no alcanzaba a dirimir. ¿De donde venia esa fuerza? ¿De donde salían esas voces, esos sueños? ¿Qué motor o impulso hacía que eso que se diluía en los quehaceres cotidianos, apareciera como un saber irrefutable? Era una certeza incómoda porque no era capaz de pensarla, racionalizarla y mucho menos demostrarla.
No pudiendo obviar la incomodidad decidió acometer el asunto profundizando en asuntos científicos, averiguó las características de los sueños tanto desde el lado de la experimentación neuronal como desde el psicoanálisis.
Después de meterse en esos asuntos que le develaban resultados que no le aclararon nada, empezó a tener la delirante idea que las medidas estaban sujetas a los resultados, y la primordial idea se disolvía en teorías y análisis, con lo cual había que encarar el asunto desde un lado que para ella resultaba totalmente desconocido.
Jugó un tiempo con rituales antes de dormir, pediendo a los ángeles de lo sueños, a las hadas, a sus guías, a su almohada que le revelara mas de esa afirmación, quería entender, quería estar segura, quería despejar los fantasmas de las dudas que por un tiempo supieron desaparecer, pero que ahora volvían con un nuevo desafío, como si disfrutaran atormentarla con el acertijo. Muchas veces en esas necesidades caía en profundas pesadillas que reflejaban su inseguridad, antiguos miedos, propias miserias que no estaban del todo integradas.
Entre noches de lecturas, ojeras e indagaciones, sus sueños fueron aclarándole asuntos de su vida cotidiana, descifraba los símbolos de sus sueños y hasta  a veces le parecían tan evidentes que con el correr del tiempo el ejercicio se volvía un juego divertido.
Sin embargo también tenía de los otros, esos que aún la inquietaban, eran esos sueños de los que nunca lograba despertar del todo, eran sueños muy vívidos que la dejaban agotada para el resto de la jornada, tanto era así que deliberadamente pretendía olvidarlos, pero muchas veces no lograba hacerlo, cierta incomodidad la empujaba a recordar algún detalle que descifraba a veces con revelador terror o alegría, trataba de exorcizarlos escribiéndolos y transformándolos en lo que pretendían ser terroríficos cuentos fantásticos, que al cabo de su lectura parecían una historia mal contada.
También tenía días de absoluta liberación, soltaba todo cuestionamiento e indagación, se dejaba poseer por la certeza de la insignificancia de la vida, si toda ella era nada mas que un sueño, entonces decidía  andar disfrazada de poesía, de frases de amor, y era capaz de ver todo odio y crueldad en perfecta, pequeña y efímera experiencia diferente, una polaridad extrema que solo los muy valientes eran capaces de asumir. Con esa visión andaba a veces como ida de este mundo, pero eso la llevaba a descuidar las responsabilidades terrenales, que en cualquier día le caía como una avalancha de deberes que la sacaban de ese estupor santurrón, al fin y al cabo era sumarse otra máscara.
Entre esos extremos muchas veces lograba el equilibrio en sus sueños, después de algunos realmente angustiosos, para olvidarlos encontraba placer en el acontecer burocrático que tantas veces repudiaba. Como haciendo equilibrio entre dos mundos, lograba descifrar y percibir cosas que nadie parecía ver, o que nadie estaba dispuesto a indagar.
Esto la valió de otro tipo de sensibilidad, sin quererlo fue asumiendo la idea de la frase, integrándola como un juego en el fluir acontecer de su vida, un ejercicio que mas inconcientemente que de manera deliberada, le fue dando un cierto tipo de herramienta para controlar viejas emociones que no lograba dominar, o simplemente explotar los potenciales de su creatividad que lejos de la mirada de otros, se regalaba a si misma por el hecho de indagar en su sabiduría interior, “sabiduría interior” una frase que había escuchado hasta el hartazgo pero que nunca había logrado comprender y que ahora atisbaba sin siquiera proponérselo.
Lo lograba no solo en la escritura de sus sueños sino también en dibujarlos, pintaba paisajes, personajes, hacía cuadros escritos con hermosas letras góticas o que tenían algún tipo de belleza conteniendo alguna frase que quería destacar, otras veces para su sorpresa aparecía ante su vista cuadros abstractos que para ella y solo para ella tenían una clara especificación, pero aun quedaba aquella primera frase que parecía ya haber quedado en el olvido, pero lejos estaba de ser superada y que lejos aun estaba de serle indiferente.
Transcurrían los días y cuanto mas dejaba de indagar y se dejaba fluir en el ejercicio de simplemente manifestar sus sueños en cuentos, figuras, pinturas, o simplemente contarlos o contárselos a si misma, las cosas a su alrededor parecían tener una liviandad como nunca antes había percibido, lejos de ir a los extremos de sentirse una “santa iluminada” o de una esquizofrénica mujer ausente de la realidad, la gracia de las pequeñas cosas empezaban a tener un color luminoso, los valores de las cosas simples se fueron potenciando y una sonrisa y un abrazo empezaron a significar mas que simplemente un abrazo o una sonrisa.
Los colores parecía volverse mas intensos, los simples actos cotidianos se fueron tornando en un ritual de agradecimiento por el solo hecho de contar con manos para tocar, sentir, oler y degustar sabores que de ser ricos o placenteros empezaron a ser manjares.
En ese andar nuevo decidió indagar nuevamente en la frase del sueño: “Resulta que cuando sueñas, estas despierta, y cuando duermes, sueñas la vida”
La dijo en vos alta tal cual como la había escuchado, quiso recrear el sueño en su mente pero ya no había manera de hacerlo, solo había quedado esa frase como un final, como una despedida antes de despertar, o sería mejor decir, ¿antes de empezar a soñar?.
Se regaló una sonrisa y se durmió, ya no necesitaba de rituales ni de convocatorias a seres etéricos, estaba invadida por una seguridad que no lograba comprender, y sabía que de alguna manera nunca había estado sola en su búsqueda, quizá en el comprender de su totalidad y en su inabarcable existencia, ella misma había sido su guía, su ángel de la guarda, su hada madrina, la reina y soberana de sus sueños y sus pesadillas.
Esa misma noche soñó una vez mas esos sueños tan vívidos, despertó segura de sí misma como nunca antes, no estaba segura que es lo que había descubierto o soltado, pero una nueva liviandad la habitaba, decidió escribir una vez mas, y aquello que tal vez era un simple sueño, lo tomó como una hermosa perla de certeza y revelación, al menos empezaría una nueva etapa de su vida, se rió de su pensamiento porque acababa de descubrir que ya había empezado hacía un tiempo, simplemente que ahora se sentía dueña de los paisajes que decidiera habitar y de los caminos que elegía transitar.


Estoy en un lugar azul, no hay formas, un agradable vacío me invade lleno de azul, a lo lejos veo formas brillantes, tengo el impulso de acercarme a esas luces que estallan en muchos colores, sus rayos no encandilan y son como arco iris en el espacio, es conmovedora su belleza, pero mas aún esa sensación de paz y de orden. Se que me acerco sonriendo aunque no soy conciente de tener un cuerpo, extrañamente me siento como muy segura de mi misma, me siento mas grande, siento que soy yo quien trae mas belleza a toda la belleza que me rodea, me avergüenza sentirme así, trato de disimularlo porque siento que esas luces pueden percibir todo lo que yo siento. De repente siento absoluta aceptación, y escucho o percibo las palabras

“los sueños son siempre importantes”

Si, sé que estoy soñando, pero aquí me siento mas plena, mas real.

“Lo que sueñas, es siempre importante”.

En ese momento dudé si se refería a lo que estaba sintiendo en ese momento en mi sueño, o se refería a aquella frase, en realidad cuando decía que era importante soñar, estaba diciendo que era importante la vida que estaba teniendo. Me dio gracia esa confusión, parecía un chiste que todos parecíamos disfrutar, de manera divertida entonces decidí indagar, y pregunté con algo de intrepidez.

¿Si cuando sueño en aquella vida, realmente estoy despierta, y si estando aquí despierta, tengo la posibilidad de soñar, o sea, de vivir mi vida, y esa vida, me permite aún así “crecer”, saber mas de mí, no se como explicarlo, pero si realmente esos “sueños” me hacen mas grandiosa “aquí”, quiere decir que cuando estoy en aquella vida, en realidad  no soñamos?, se que también darme cuenta de estas cosas me ayuda, pero si aquí tengo la “gracia” de “soñar” y asi “vivir” la vida, ¿cuando vivo mi vida, cual es la gracia que asemejaría al sueño?

Recuerdo que hasta yo misma estaba algo confundida con mi pregunta, me cuesta mucho mas aún escribirla, en el sueño la idea estaba tan clara, parecía todo tan evidente, pero ahora me es difícil explicar lo que quería decir, pero la respuesta aun fue mas maravillosa:

“TIENEN EL ARTE”.

Fue como si lo comprendiera todo, decidí alejarme, despertar o volver a soñar, a soñar mi vida, esta vida, la vida toda tal vez sea un sueño, pero es un Arte vivirla, como un regalo maravilloso, permitirnos el Arte como medio de hacerla un sueño extraordinario.

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