NADA TENGO
A veces siento que tengo tanto, sin tener nada.
Tengo una familia, pero no les pertenezco, ni ellos me
pertenecen.
Tengo dos hijos, pero no son míos,
son regalos al universo, o del universo, o tal vez no
importa,
son sospechas hechas reconocimiento de que hay un amor
que es indecible.
Tengo una mujer, que no es mía, pero ella me enseña
día a día
a hacer sublime el amor que siento, eso no es que sea
mio,
si no que eso me hace ser mas YO, con tal gracia y dulzura,
que no hay maestro ni dios en esta vida
que me haya enseñado tanto.
Tampoco tengo amigos, no son míos, son solo compañeros
de viaje,
compañeros cercanos con los cuales he compartido
senderos y paisajes,
otros con los que nos figuramos paisajes y sentires,
y la verdad casi ni se nota la diferencia, o es tan
sutil
como un átomo en un microscopio,
una aparente nada, una imaginativa,
pero que todo lo compone.
No tengo un hogar que sea mio, pero muchas veces donde
estoy
sea donde sea que haya estado, me he sentido como en
casa.
Hay algunos cuartos que esquivo todavía,
pero hay lugares sagrados, que se transforman en luz
cuando me siento bien acompañado.
Nada tengo, y nada me pertenece,
ni pertenezco a algún lugar, aunque hay lugares y
lugares,
pero en aquellos en donde mas me elevo,
sigo estando en mi, y tal vez no exista otro lugar que
ese,
es de esos lugares en donde nada se tiene, salvo a uno
mismo,
y desde donde al fin y al cabo,
desde ese centro,
todo bellamente se contempla.

No hay comentarios:
Publicar un comentario